El TLC Perú-China no es solo un acuerdo arancelario; es la columna vertebral del comercio exterior peruano. Desde su entrada en vigor en marzo de 2010, este tratado ha transformado la estructura productiva del país, consolidando a la República Popular China como el principal socio comercial del Perú, concentrando actualmente el 32% del intercambio total de bienes.
El Nuevo Horizonte del TLC Perú-China
Sin embargo, el dinamismo del siglo XXI exigía una actualización profunda, la cual se materializó en noviembre de 2024 con la firma del Protocolo de Optimización, un hito que proyecta la relación bilateral hacia una integración más profunda y tecnológica.
Catorce años de crecimiento sostenido
Durante más de una década, el TLC Perú-China ha permitido que las exportaciones peruanas crezcan a un promedio anual del 12.8%. Si bien la minería tradicional sigue siendo el componente mayoritario del valor enviado, el verdadero éxito estratégico reside en el sector no tradicional. La agroexportación ha registrado un crecimiento promedio anual del 25.5%, permitiendo que productos como los arándanos, las uvas frescas y las paltas conquisten los mercados de ciudades como Shanghái y Beijing.
Este crecimiento no ha sido accidental. La eliminación progresiva de aranceles ha permitido que la oferta exportable peruana compita en igualdad de condiciones con otros proveedores globales. Además, el carácter interindustrial del comercio —donde Perú exporta materias primas e insumos agroindustriales e importa bienes de capital y tecnología— ha facilitado la modernización de la industria local.
Protocolo de optimización
El 14 de noviembre de 2024, en el marco de la cumbre de líderes de APEC en Lima, se firmó el Protocolo de Optimización del TLC Perú-China. Este nuevo marco legal incluye la actualización de 7 capítulos existentes y la incorporación de 5 capítulos totalmente nuevos, sumando un total de 12 áreas de intervención estratégica.
La apuesta por la logística y la cadena de suministro
Una de las innovaciones más destacadas es la inclusión del capítulo sobre Cadena Global de Suministro. Esta es la primera vez que el Perú incluye una sección de este tipo en un acuerdo comercial. Su objetivo es fortalecer la logística internacional mediante el intercambio de información sobre indicadores logísticos y la cooperación técnica.
En la práctica, este capítulo busca simplificar las actividades de los operadores de comercio exterior y promover el reconocimiento mutuo de documentos de transporte. Esta medida es fundamental para la estrategia nacional de convertir al eje Callao-Chancay en el centro de operaciones de Asia en América del Sur, reduciendo tiempos y costos de tránsito hacia el Pacífico.
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Digitalización y comercio electrónico
La economía digital ahora tiene un espacio formal en el TLC Perú-China. El nuevo capítulo de Comercio Electrónico busca facilitar las transacciones digitales, proteger al consumidor en línea y garantizar la libre transferencia de información para el comercio, siempre bajo estándares de protección de datos personales. Para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), esto representa una oportunidad para acceder directamente al gigantesco mercado de consumidores digitales chino a través de plataformas de cross-border e-commerce.
Protección de la identidad peruana: Propiedad intelectual
La modernización del capítulo de Propiedad Intelectual ha permitido blindar el valor de origen de productos emblemáticos. El protocolo reconoce formalmente siete indicaciones geográficas (IG) que ahora gozan de protección en el mercado chino:
- Café Villa Rica y Café Machu Picchu-Huadquiña.
- Loche de Lambayeque.
- Maca Junín-Pasco.
- Aceituna de Tacna y Orégano de Tacna.
- Cacao Amazonas Perú.
Esta protección garantiza que solo los productores de estas regiones puedan utilizar dichos nombres en el mercado chino, evitando la competencia desleal y permitiendo la captura de un premium price basado en la calidad y la historia del producto.
Reglas de Origen y cumplimiento técnico
Para beneficiarse de las preferencias arancelarias del TLC Perú-China, los importadores y exportadores deben cumplir con un rigor técnico estricto. A diferencia de otros acuerdos que permiten la autocertificación, el tratado con China requiere que el Certificado de Origen sea emitido físicamente en papel por una entidad autorizada.
Requisitos fundamentales para la liberación arancelaria:
- Certificado de Origen válido: Debe contar con los 14 campos correctamente llenados y tener una validez de un año desde su emisión. Es vital que la clasificación arancelaria coincida con las versiones del Sistema Armonizado aceptadas por ambas aduanas.
- Transporte directo: La mercancía debe viajar directamente desde el país de origen al país de destino. Si existe tránsito por terceros países, el importador debe demostrar que la carga permaneció bajo control aduanero y que no fue objeto de ninguna operación comercial o transformación fuera de la zona de tránsito.
- Documentación de soporte: El conocimiento de embarque (Bill of Lading) y las facturas comerciales deben guardar coherencia absoluta con lo declarado en el certificado de origen.
Sostenibilidad y Medio Ambiente
La modernización también ha incorporado un capítulo de Medio Ambiente. Este compromiso reafirma la importancia de la sostenibilidad en los procesos productivos. Ambos países se comprometen a no debilitar sus leyes ambientales para atraer inversión y a colaborar en iniciativas de economía circular. En un mercado global que penaliza cada vez más la huella de carbono, este capítulo asegura que la exportación peruana cumpla con los estándares verdes que demandan los consumidores globales.
Perú como hub regional
La optimización del TLC Perú-China se alinea con la puesta en marcha de megaproyectos de infraestructura como el Puerto de Chancay. La visión del Gobierno es clara: estrechar vínculos para que el Perú no sea solo un exportador de bienes, sino un nodo de servicios logísticos, financieros y tecnológicos para toda la región.
La facilitación del comercio de servicios, que ahora incluye disposiciones para alentar inversiones en transporte multimodal y telecomunicaciones, es la pieza final de este engranaje. Se espera que esta modernización eleve el interés de capitales chinos para invertir en gran infraestructura, mejorando la competitividad de las rutas peruanas frente a otros competidores de la costa del Pacífico.En conclusión, el TLC Perú-China optimizado representa una herramienta de inteligencia comercial sin precedentes.
No solo reduce aranceles, sino que construye un puente digital, logístico y sostenible que permite a las empresas peruanas —desde la gran minería hasta la mipyme agrícola— competir en la economía más dinámica del mundo con reglas claras, seguras y modernas. El reto para el exportador nacional en 2026 es ahora la especialización y el aprovechamiento exhaustivo de estos nuevos capítulos para escalar en la cadena de valor global.



